lunes, 30 de enero de 2023

Waka Kj'atiy (Cuento)

 

 Dedicado a mi padre Julián Carbajal Tapia, por su amor

                                                                                                                   A la waka corneta, instrumento telúrico de los andes,

    solía decir...

 

Los phiña waqas[1],  de don Manuel Carvajal Lopinta, pastaban en los parajes de Sacsara[2], esta zona rica en pastos naturales,  queda a unos kilómetros de la comunidad de Huichihua, en la parte sur, que por cierto es hermoso esta planicie, específicamente se encuentran tres parajes o halladeros: Ch’uychu Orqo[3], Seq’e Sala[4] y el Puka K’asa[5], allí se pastoreaba y de allí se juntaban al medio de la pampa de Sacsara a donde había un manantial llamado suranapampa[6], justo iban a medio día de ahí en la tarde se replegaban a los parajes mencionados. Estos ganados fueron afincados desde el año de 1 800, y aun hoy en día los biznietos de don Manuel, siguen manteniendo la raza y animando las tardes taurinas con estos ganados, en muchos casos ya mejorados, pero siguen manteniendo la raza en ser saleros (lamen la sal) y más que todo de ordeñar, pero en el ruedo para una corrida son muy bravos, como se dice el argot “son unos venados”.

 

Los hechos ocurrieron por allá del año de 1900, cuando se festejaba la fiesta de la Mamacha Asunta en la ciudad de Chuquibambilla, que se realizaba cada 15 de agosto, y el carguyoq era don Melchor Sullca y doña Irene Vargas. Cabe aclarar, que la fiesta mayor de Chuquibambilla, era la de Mamacha Asunta, era la festividad de gente acomodada y el 14 de setiembre se hacía un alferado, que era realizada por la gente de las comunidades. Para la fiesta de Mamacha Asunta, fue solicitado los fiña waqas de don Manuel, con sendos convidos, que también se hacían un año antes, los convidos eran pues atractivos y convincentes a los dueños, con sendos coe cancas (pero las de veras pues, las hechas a la brasa atravesado con un pincho de palo), cancachos de carnero y lechones, acompañado de la infaltable Aqha o espumante chicha de jora (que este si es bebida de sabor nacional) y ahí remataban con su cañazo de Yaca y la cerveza.

 

Pero nos adentramos en lo que a nosotros nos concierne. La noche previa al toro hatiycha, se hacían sendos actos rituales, con t’inkas, que se lo denominaban ñawinniy velay, acá se tomaba el sank’ayllo[7] y el cañazo o trago qanqa (que por cierto, entonces no se conocía el alcohol mezclado con agua), al amanecer se completaba la noche con un caldo  de carne de res y su uchu kuta[8], a lo que le llamaban uma hanpi[9] una especie de un levantamuertos, y ahí no faltaba el sara hank’a[10], al coger el primer puñado los arreadores miraban su suerte, diciendo:

 

¡Hank’a mamay, sut’illanta huillaykuway!

¡Kunan p’unchau, allillanchu qasak, icha manachu![11]

 

Y el primer puñado tenía que ser impar, y es la buena, suerte; si el primer puñado era par, se puede coger hasta tres veces, si era impar la buena suerte estaba dada, pero si los tres eran par, bueno ese día iba a ser de lo peor.

 

Con todos estos preparativos previos, ya se esperaba el alba para luego partir hacia los lugares donde estaban los bravos para poder rodearlos y luego arrearlos, algunos jinetes esperaban ya en los lugares del arreo. Previo a esta actividad se hacía un pequeño pago a pachamama, para que las cosas salieran bien en el trayecto que se iba a recorrer, entre gritos, los jinetes comenzaban a juntar los ganados:

 

¡Yau Manuelchaaaa, anaynitan ñaupayyyyyyy![12]

 

¡Ciriluchaaaa, urayquipiña chay omaro torooooo![13]

 

¡Carajoooo, taripaychis chay toromannn![14]

 

Claro que esta tarea de juntar el ganado era una tarea bastante tediosa, por ello se escogía a los mejores jinetes, quienes también seleccionaban a los mejores toros, por supuesto en este grupo siempre resaltan algunos, y podemos anotar algunos de los toros famosos de esas época, de los que no se lo habían llevado los majeños, a ver si la memoria no nos falla, tenemos: “Zambo teniente”, “Qoto qoyllur”[15], “Chuwi negro”[16], etc. Así, empezaban a coger el trayecto, la cual siempre era encabezada por un ganado manso o un ch’away waqa[17], la cual iba delante como guía. Esta actividad también lo hacían con mucha algarabía, a unos kilómetros de distancia iba un jinete con su waka corneta o weqqocho[18], quien al toque de su corneta avisaba del paso de los toros bravos y la gente ya se escondía o tomaba su recaudo para no ser sorprendido por los bravos que eran llevados por los jinetes en forma de herraje, y aún más les gritaba:

 

¡Suchuriyyy! ¡It’iriy carajoooo! ¡Yanqatak toro wakrasunkimannnn![19]

 

Detrás del mensajero recién iba el dueño, también montado en su caballo y con su tapa anca o capa donado por los carguyoc, esta vez don Manuel Carvajal, estaba en su sayno a quien cariñosamente le llamaba “Q’enticha”[20]. Siempre el dueño de ganado llevaba en su sillwi[21], que era una pequeña lliklla o mantita, en la cual iba su mesa q’epi[22], (en la que había: coca, el famoso q’eso[23], incienso, coca ruro y otros instrumentos para realizar el pago) por ratos se sacaba la chu’spa[24] y les hacía señas como llamándolos:

 

¡Hamuy hermano! ¡Hamuy niñucha![25]

 

Y como por arte de magia estos bravos ganados le seguían a su dueño, haciendo filas o agrupados, pero todos con una misma dirección, por ratos se sentía aires de tranquilidad y los bravos iban todos tranquilos siguiendo al ganado manso que iba delante.

En estas circunstancias, no podía hacerse nada que molestara a los ganados bravos, y tampoco en la salida no debían de encontrarse con un huaichau en la cosmovisión andina era sinónimo de mal agüero o q’encha, y los jinetes se alarmaban y comenzaban a decir:

 

¡Atatao, q’enchata carajo! ¡Yao Manuel allintachu alkansuykita aywaranki apu suyucunaman![26]

 

Don Marcos Quivio, sacó su aguardiente y echando a una copa de madera torneada, comenzó a soplar a los apus, pidiendo que no les pasara nada malo y esta vez paso eso, se encontraron y ya decían que algo va a salir mal; y dicho y, hecho a pocos kilómetros de Saksara, en el lugar denominado Qullunani[27], se espantaron los toros y salieron en estampida:

 

¡Sujetaychis maktakunaaa! ¡Carajoooo lazumuy chay yana torotaaaa![28]

 

¡Yau carajooooo j’ari ina montay caballuyquita![29]

 

¡Rikchariy yau Lázaroooo, mana puñuy uraschu carajooo![30]

 

Que por cierto para realizar esta actividad tenías que ser un jinete bien ducho en la materia, de lo contrario no podías o sencillamente se te escapaban los toros, claro que también había los jinetes que se estaban adiestrando para las próximas arreadas de ganados, ellos ya sabían lo que tenían que hacer. En esas circunstancias les ganó uno de los toros y se fugó por donde estaba el dueño, quien se había bajado de su caballo llamado Q’enticha  e intentó juntarlo hacia donde estaba la tropa, pero fue vano, ya que le paso como bala raspándole y arrancándole la manga de su chamarra, y le siguieron a Chuwi negro, Qoto qoyllor otros dos toros y ahí, el dueño empezó a cantar un waka taki[31] (no el toril que ahora dicen los estudiosos) y me narró este pasaje mi abuela materna Asunción Villegas:

 

Chaypi kay takita uyarini abueloyquik takiskanta, paymi takin primera vesta[32]

 

Vamos a copiar la canción, que en nuestra tierra lo llaman tonada, lo hare tanto en runa simi y en castellano. Al ver que se iban cuatro toros se paró en el abra de Qullunani, y sacándose la chamarra entonó esta canción en medio del silbido del viento helado de la puna y por primera vez, entre lágrimas don Manuel entonó y aun hoy en día para quienes tenemos ese sentimiento y amor  a lo nuestro nos arranca lagrimas:

 

Cuadro de texto: REGRESA
Regresa, date la vuelta,
Hermano (biz)
¿Me vas a dejar solo?,
Hermano,
¿Me vas a dejar en vergüenza?
Hermano, 
Regresa, date la vuelta,
Hemano,
Tomaremos primero su chicha
Hermano,
Primero su coca chaccharemos
hermano.
Cuadro de texto: QUTIRIMUY
Qutirimuy, vueltarimuy,
Hermano (biz)
Sapaytachu sakewanki,
Hermano,
P’emqaypichu rirkukusak
Hermano, 
Qutirmuy, vueltarimuy
Hemano,
Akjantarak  ukyarusun
Hermano,
Cocantarak akuykusun,
hermano.
 

 

 


 

 

 

 

 

No se pudo hacer retornar a los fugados pero nuevamente se reagrupó a los ganados y se reemprendió la marcha, siempre con el mismo orden, pasado las dos de la tarde se pasaba por Huichihua, y ahí al vuelo los juyaquk,[33] les alcanzaban sendos k’eros de akja, tanto al vigía que estaba siempre adelante, luego al dueño y finalmente a los jinetes, quienes calmaban su sed de tan ardua labor y así pasaron y con tanto sacrificio llegaron a mayupampa donde aún se arremolinaron los ganados bravos, pero se logró dominar la situación y la marcha tenía que ser lenta y segura para no cansarles a los toros, pasaron por la puerta del cementerio de Huichihua, llegando de esta manera a la bajada de monte, de ahí a Osk’oka, en toda esta bajada medio que se pusieron broncos los ganados y bajaron casi a la carrera. Así transcurrieron las horas y empezaba el atardecer y se calculaba la llegada a K’oronta, le lugar denominado “veladura”, asi lo denominaban, que era el lugar donde encerraban a los ganados para que descansen y en la noche hacerle su toro velay. A este lugar el carguyok enviaba a un grupo de personas a la cual le llamaban taripaquy[34], estas personas llevaban la famosa waktakanka[35], su uchu kuta[36], ch’uñu fasi[37], claro que ahí no faltaba el sank’ayllo y el cañazo para matar el frio de la noche, y así hacían el toro velay, entonando sus wakatakis al son del waka corneta.

Al alba se hacía un reajuste y se calculaba el tiempo de llegada al coso de Chuquibambilla y luego se sacaba a los toros con rumbo a su última parada. Pero antes de la llegada debemos de hacer un homenaje a los arreadores, que hasta ahora no les mencioné, pero debemos hacer un acápite especial para estos señores que siempre pasan en el anonimato, y ellos son: Manuel Quispe, Antonio Valenzuela, Braulio Valencia, Lázaro Valenzuela,  Amancio Bolívar, Sabilino Bravo, Mariano Bravo, Cirilo y Mateo Carvajal, Marcos Quivio (el Engreido), Epifanio Sullca entre otros, que ya lamentablemente nos estamos olvidando y que montaban a sus briosos caballos al mismo estilo western, de las películas que vemos en la tele o el cine. Del arreador dependía la fiesta, él sabía que si los toros se fugaban la fiesta podía hasta frustrarse, ellos trabajaban duro en el arreo y a ellos nadie les reconoce su labor anónima, eran los verdaderos autores de la fiesta brava del waka pukllay[38] o corrida de toros.

Calculaban el tiempo de llegada y sacaban a los bravos de su corral y con destino de Chuquibambilla, aun con algunos percances se llegaba al destino, donde el carguyok le esperaba con un sendo almuerzo, que lo denominaban toro almuerzo, que era exclusivo para el dueño del ganado y los arreadores, que lamentablemente hoy en día se va perdiendo esta costumbre y aún más se va tergiversando, y malogrando la verdadera costumbre que tenía nuestro pueblo y la identidad de las tradiciones de mi tierra natal.

Así llegado al ruedo de toros, que el coso estaba en la casa cural, ahí donde hoy en día está la prelatura de Chuquibambilla para realizar la corrida o waka pukllay, esto será materia de otro relato.

 



[1] PHIIÑA WAQA: Ganados bravos o ganados de lidia

[2] SACSARA: Saciado o henchido

[3] CH’UYCHU ORQO: Cerro mojado

[4] SEQ’E SALA: Garabato, rasgos o líneas de una waka o deidad.

[5] PUKA Q’ASA: El abra de color rojo

[6] SURANAPAMPA: Pampa reverdecida

[7] SANK’AYLLO: Chicha calentada hervida con coca, se bebe para reanimar el cuerpo contra el frío o el resfrío.

[8] UCHU KUTA: Ají molido

[9] UMA HANPI: Recuperarse del malestar producto de la borrachera con un potaje, o literalmente curar la cabeza.

[10] SARA HANKA: Maíz tostado

[11] ¡Hank’a mamay, sutillanta huillaykuway!: Madre tostado, avísame la verdad

¡Kunan p’unchau, allillanchu qasak, icha manachu!: Hoy día, lo pasare bien, es así o no

[12] ¡Yau Manuelchaaaa, anaynitan ñaupayyyyyyy!: ¡Oye Manuelchaaaaa, adelantate por arribaaaaa!

[13] ¡Ciriluchaaa, orayquipiña chay omaro torooooo!: Ciriluchaaa, por debajo de ti está el toro cabeza negraaa.

[14] ¡Carajo taripaychis chay toromannnn!: ¡Carajo alcancen a ese toroooo!

[15] QOTO QOYLLUR: Montoncillo de estrellas.

[16] CHUWI NEGRO: Fruto o canica negra. Este fruto se traía por lo general de Quillabamba y se utilizaba como canica.

[17] CH’AWAY WAQA: Ganado de ordeño o ganado manso.

[18] WEC’OCHO: Trompeta hecha con cuernos de ganado vacuno

[19] ¡Suchuriyyy! ¡It’iriy carajoooo! ¡Yanqatak toro wakrasunkimannnn!:  ¡Retirate! ¡Haste a un lado carajooo! ¡Cuidado que el toro te corneeeee!

[20] QÉNTICHA: Picaflorcito

[21] SILWI: Ponerse a la cintura una lliklla, poncho o una servilleta, en la cual se llevaba cualquier cosa

[22] MESA Q’EPI: Era una manta en la cual se llevaba todos los instrumentos para realizar los pagos a los apus.

[23] Q’ESO: Caracol o concha marina.

[24] CH’USPA: Bolsa tejida de varios colores, en el cual se llevaba la coca

[25] ¡Hamuy hermano! ¡Hamuy niñucha!: ¡Ven hermano! ¡Ven niñito!

[26] ¡Atatao, q’enchata carajo! ¡Yao Manuel allintachu alkansuykita aywaranki apu suyukunaman!: ¡Es de mala agüero carajo!¡Oye Manuel has bien tu pago a todos los apus!

[27] QULLUNANI: Existe una roca que se parece a la qulluna, que es una variedad de papa nativa

[28] ¡Sujetaychis maktakuna! ¡Carajo lazumuy chay yana torota!: ¡Chicos Sujeten! ¡Carajo échale lazo a ese toro negro!

[29] ¡Yau carajo j’ari ina montay caballuyquita!: ¡Oye carajo monta como varón a ese tu caballo!

[30] ¡Rikchariy yau Lázaro, mana puñuy uraschu carajo!: ¡Despierta Lázaro, no es hora de dormir carajo!

[31] WAQA TAKI: Canción dedicado al ganado vacuno

[32] Chaypi kay takita uyarini abueloyquik takiskanta, paymi takin primera vesta: Ahí le escuche a tu abuelo cantar esta canción, él cantó por primera vez. Es decir el abuelo Manuel era el autor de esa composición.

[33] JUYAQUQ: El que apoya

[34] TARIPAQUY: Alcanzarles

[35] WAKTAKANKA: Costillar asado

[36] UCHU KUTA: Ají molido

[37] CH’UÑU FASI: Chuño sancochado

[38] TORO PUKLLAY: Corrida de toros




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